FIRMA EL MANIFIESTO POR LA REORGANIZACIÓN DE LA CIUDAD TRAS EL COVID19

Reorganización de la movilidad · (Re)naturalización de la ciudad · Desmercantilización de la vivienda · Decrecimiento

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La pandemia COVID19 y la experiencia del confinamiento han evidenciado la urgencia de cambios profundos en la organización de la ciudad. Para hacer frente a futuras pandemias y contrarrestar la grave crisis climática que afecta al planeta es impostergable sustituir la mercantilización de la ciudad por la centralidad de la vida en todas sus formas.

Estimada Ada Colau

Alcaldesa de Barcelona

20 de abril de 2020

Estimada Alcaldesa,

Nos dirigimos a Usted para expresar nuestra fuerte preocupación con respecto al futuro de la ciudad tras la trágica experiencia de la pandemia, para que la ciudad se prepare urgentemente para el período post-COVID19 y, más en general, para hacer frente a futuros eventos nefastos, tanto sanitarios como derivados de la crisis climática, un problema que nos preocupa especialmente.

A la luz del período de confinamiento que estamos viviendo debido al COVID19, considerando la dramática situación desde un punto de vista tanto sanitario como social, han ido emergiendo problemas estructurales en la organización de la ciudad que han agravado sensiblemente los efectos de la epidemia en las condiciones de vida de las personas.

Barcelona es una de las ciudades más contaminadas de Europa occidental y no cumple la (poco exigente) normativa europea. Estudios prestigiosos relacionan la mortalidad por COVID19 con los niveles de contaminación atmosférica: un reciente estudio de la Universidad de Harvard indica que un incremento de sólo 1 microgramo/m3 de PM2.5 produciría, tras una exposición a largo plazo, un incremento de la mortalidad por COVID19 del 15%. Un reciente estudio publicado por el New England Journal of Medicine confirma el aumento de la mortalidad como efecto de una breve exposición a partículas en suspensión (PM10 y PM2.5). Con respecto a la crisis climática, la concentración de CO2 ha alcanzado el nivel de 416ppm. Son datos alarmantes que deben impulsar medidas urgentes y drásticas para reducir sensiblemente la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero en tiempos muy breves, con la rapidez de actuación necesaria ante las emergencias.

Durante el estado de alarma y el consiguiente confinamiento se ha producido un importante descenso de la contaminación y del ruido de la ciudad, en gran medida debido a la disminución del transporte privado [automóvil y moto], y hemos experimentado los efectos positivos de la ausencia del vehículo motorizado en la ciudad. Además, el retorno de la naturaleza en la ciudad y la ausencia del turismo han creado condiciones beneficiosas para la vida de todas las personas, con especial énfasis en la reapropiación de la calle y la posibilidad de desarrollar el juego infantil en la ciudad que podrían producirse en cuanto termine el confinamiento.

Por otro lado estamos viviendo un incremento de las desigualdades, que la epidemia se limita a amplificar visibilizándolas. Las personas más frágiles están viendo su precariedad, agravada por la crisis de 2008, convertirse en derrumbe. Un número creciente de familias no pueden hacer frente al pago de cuotas de alquiler que ya antes de la epidemia constituían un problema importante, debido a los precios inflados por la presencia en la ciudad de fondos de inversión (los fondos buitre) que regulan el mercado de manera artificial. Miles de personas en Barcelona no tienen un hogar, hecho que les impide no sólo defenderse de la epidemia durante el confinamiento, sino también, más en general, reorganizar su propia vida después de la epidemia. Hemos perdido a una generación, las personas mayores que han muerto en su mayoría en las residencias. Hemos perdido nuestro pasado debido a que en la sociedad neoliberal las personas, una vez que ya no produzcan, son consideradas un problema en lugar de ser consideradas las depositarias de la memoria.

Por último, la pandemia podría dar vida a una sociedad del control que hay que contrastar con decisión, garantizando las libertades personales y colectivas.

El post-COVID19 es una oportunidad única para impulsar medidas —permanentes— para devolver la ciudad a las personas, reorganizar la movilidad, (re)naturalizar y desmercantilizar la ciudad, impulsar el decrecimiento urbano. El presente Manifiesto nace por la urgencia de dar vida a cambios estructurales profundos en la organización de la ciudad que sustituyan la actual mercantilización de la ciudad, de sus habitantes y de la naturaleza por la defensa de la vida en todas sus formas y la igualdad de oportunidades, fundamentándose en cuatro elementos clave:

  • Reorganización de la movilidad
  • (Re)naturalización de la ciudad
  • Desmercantilización de la vivienda
  • Decrecimiento
 

Los firmantes demandamos que se realicen las siguientes medidas de manera urgente:

 

REORGANIZACIÓN DE LA MOVILIDAD, REDUCCIÓN DRÁSTICA DE LA CONTAMINACIÓN, REAPROPIACIÓN DE LA CALLE

 
  • Reducir drásticamente y de forma inmediata el uso del automóvil privado y las motocicletas en la ciudad, con el objetivo de reducir de manera importante y a corto plazo la contaminación [en particular los niveles de NO2, SO2, PM10, PM2.5, O3], manteniéndola en cada momento por debajo de los límites indicados por la OMS y reduciendo sensiblemente la contaminación acústica en la ciudad.
  • Centrar la movilidad urbana en la bicicleta, ofreciendo ayudas públicas a cada persona para adquirir una bicicleta mecánica o de pedaleo asistido, incluyendo las bicicletas cargo. La ayuda será incrementada sustancialmente para los núcleos familiares que no posean un vehículo motorizado (automóvil, moto, etc.). Organizar aparcamientos para bicicletas en todas las calles. Ampliar el actual sistema de bicicletas públicas.
  • Impulsar la organización en tiempos breves de una red de transporte público altamente eficiente y no contaminante que cubra todos los barrios de la ciudad y el área metropolitana. Ofrecer una tarifa anual simbólica para toda la red de transporte público urbano y extraurbano (turistas excluidos) o la completa gratuidad para los residentes.
  • Implementar medidas temporales para poder mantener el distanciamiento físico (2 metros), dedicando la calzada a las personas y manteniendo los carriles bici. Tras las medidas temporales peatonalizar progresivamente la totalidad de la ciudad, inviertiendo el concepto ‘acera’. En lugar de ser la única parte de la calle destinada a las personas, las nuevas aceras serán la única parte de la calle no destinada a las personas: en concreto serán los carriles destinados al transporte público, el transporte de emergencia, la entrega de mercancías (principalmente a través de bicicletas cargo y, parcialmente, furgonetas de dimensiones reducidas a tracción eléctrica) y el transporte privado para personas con movilidad reducida. En todas las calles estará presente un carril bici bidireccional para separar las bicis de los peatones.
  • Favorecer el juego infantil en las calles y plazas. En lugar de organizar artificialmente áreas específicas dedicadas al juego, garantizar las condiciones necesarias para la importante función educativa del juego en la calle.
  • Limitar el ruido de la ciudad debido al transporte. Electrificar la totalidad de los vehículos municipales, especialmente los vehículos de recogida de residuos con la finalidad de reducir, además de la contaminación, el ruido en la ciudad. Con respecto al automóvil eléctrico privado, consideramos que no es la solución para los problemas ambientales. Las ayudas públicas deberían ser destinadas, como dicho antes, a la adquisición de bicicletas, el único vehículo privado capaz de solucionar los problemas de movilidad urbana y reducir el consumo energético. 
 

(RE)NATURALIZACIÓN DE LA CIUDAD PARA GARANTIZAR LA SALUD Y EL BIENESTAR HUMANO E INCREMENTAR LA BIODIVERSIDAD URBANA

 
  • Incrementar de manera importante la superficie destinada al verde urbano, hasta llegar a corto plazo a los niveles de otras ciudades europeas (25-30 m2/habitante) y luego incrementarla sensiblemente. Además de absorber los contaminantes y la CO2 contrastando la grave crisis climática, la presencia de la naturaleza en la ciudad en cantidades importantes garantiza bienestar físico y emocional que incrementan las defensas inmunitarias. Además, la naturaleza en la ciudad ofrece oportunidades educativas importantes para el desarrollo de los niños.
  • Plantar árboles formando canopias y creando amplias zonas de sombra que regulen el microclima (un estudio de la Universidad de Wisconsin indica que para alcanzar el máximo beneficio es necesario que el manto de hojas llegue al 40% de la superficie de cada bloque).
  • Reducir drásticamente la cantidad de asfalto, sustituyéndolo por materiales porosos que permitan la filtración del agua en el terreno y, sobre todo, dejando amplias porciones de tierra en las plazas y las calles, para regular el microclima, absorber el calor y restablecer el contacto con la tierra en la ciudad. Necesitamos ciudades que nos permitan recuperar nuestra relación con el agua y la tierra siguiendo el ritmo lento de las plantas.
  • Destinar los vacíos urbanos a la creación de áreas verdes sin asfalto y huertos urbanos tanto comunitarios como particulares, ofreciendo ayudas económicas para su creación.
  • Reducir la contaminación lumínica en toda la ciudad, elemento que tendría efectos beneficiosos para la salud.
  • Impulsar la biodiversidad, tanto vegetal como animal, creando ecosistemas urbanos. Prever corredores ecológicos. (Re)naturalizar profundamente la ciudad.
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      • Renaturalizar los ríos Besos y Llobregat, convirtiéndolos en zonas naturales de referencia para la ciudad.
      • Crear zonas que ofrezcan agua a la fauna que habita la ciudad.
      • Plantar árboles que alimenten y atraigan a las aves.
      • Crear zonas libres de mantenimiento en los parques urbanos.
  • Prever fuentes de agua potable de alta calidad en toda la ciudad (para que en cualquier lugar las personas tengan una fuente pública a menos de cien metros) con la finalidad de reducir drásticamente, y luego eliminar, la venta de agua embotellada.
 

 

DESMERCANTILIZACIÓN DE LA VIVIENDA

 
  • Cumplir el artículo 47 de la Constitución Española: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Para cumplir el artículo son indispensables las siguientes medidas:
      • Garantizar que cada persona, sin exclusión, pueda tener una casa en tiempos breves. Aplicar el modelo finlandés Housing First. El hecho de disponer de una vivienda individual es indispensable para poder sentir la tranquilidad necesaria para reorganizar la propia vida.
      • No sólo limitar, sino reducir los precios actuales de los alquileres (también para evitar cualquier fenómeno de gentrificación verde), actualmente inflados por la presencia de los fondos de inversión.
      • Reducir drásticamente el número de pisos turísticos, devolviéndolos al parque de vivienda de alquiler.  
       
      • Impulsar la vivienda pública, incrementando drásticamente su presencia en el parque de vivienda de alquiler. 
       
      • Garantizar que cada persona mayor pueda seguir viviendo en su hogar, recibiendo los servicios asistenciales domiciliarios que le permitan mantener su independencia. Las residencias no son la solución: es necesario ofrecer a las personas los servicios asistenciales domiciliarios asequibles, respetuosos y de alta calidad necesarios para desarrollar una vida social activa.
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DECRECIMIENTO

 
  • Impulsar el decrecimiento económico a través de una drástica reducción del consumo. Impulsar la economíal social y local, la economía cooperativa, los pequeños comercios, etc..
  • Eliminar los cruceros, responsables del turismo masivo y de parte de la contaminación.
  • Mantener las actuales dimensiones del aeropuerto, impidiendo ampliaciones e impulsando su reducción.
  • Impulsar el decrecimiento turístico.
  • Rechazar la construcción de nuevos museos (por ejemplo la nueva sede del Hermitage), cuya principal finalidad es aumentar los negocios en el ámbito turístico y contribuir a la mercantilización de la ciudad.
  • Impulsar seriamente la reducción del consumo de energía en los edificios, tanto públicos como privados, y la reutilización de los materiales de construcción.
  • Eliminar cualquier inversión para promover la ‘marca Barcelona’, contrastando con energía la mercantilización de la ciudad, de sus habitantes, de la naturaleza.

 

autor del Manifiesto: Massimo Paolini
colaboración en la sección (Re)naturalización: Zuzana Vachunova
 
 

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